¿Qué es el Amor?

Contenido del estudio
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Estudio bíblico-histórico sobre el amor en la Escritura

Una obra de referencia para distinguir verdad bíblica, contexto histórico, tradición e ideas populares

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Tabla de contenido

1. Propósito, método y alcance del estudio

2. Tesis central: el amor bíblico no es sentimentalismo

3. Vocabulario bíblico del amor

3.1. Términos hebreos principales

3.2. Términos griegos principales

4. Cronología histórica del amor en la Biblia

5. El amor en el Antiguo Testamento

6. El amor en el Segundo Templo y el mundo grecorromano

7. Jesús y la revelación del amor del Reino

8. Pablo: el amor como cumplimiento de la Ley y fruto del Espíritu

9. Juan: “Dios es amor” y la prueba comunitaria

10. Hechos documentados, interpretaciones, tradiciones y afirmaciones no comprobables

11. Controversias históricas y teológicas

12. Mitos comunes que deben aclararse

13. Legado e influencia posterior

14. Síntesis doctrinal y pastoral

15. Conclusión reflexiva

16. Bibliografía y fuentes recomendadas

1. Propósito, método y alcance del estudio

El propósito de este estudio es responder con seriedad bíblica e histórica a la pregunta: ¿qué es el amor? La intención no es repetir frases populares ni construir una definición sentimental, sino observar cómo la Escritura usa el lenguaje del amor, qué exigía ese amor dentro del pacto, cómo fue profundizado por los profetas, cómo fue llevado a su expresión culminante en Jesucristo y cómo la iglesia apostólica lo entendió como señal visible de la obra del Espíritu.

El estudio parte de una premisa metodológica: la palabra “amor” no debe definirse únicamente por el uso moderno, por poesía romántica, por psicología popular o por frases religiosas heredadas. La Biblia habla de amor sexual, amor familiar, amor de amistad, amor al prójimo, amor al extranjero, amor al enemigo, amor de Dios por su pueblo, amor de Cristo por la iglesia y amor entre creyentes. No todos estos usos son idénticos, pero todos son examinados bajo la autoridad del texto bíblico.

La investigación utilizará cuatro niveles de análisis. Primero, el nivel léxico, es decir, las palabras hebreas y griegas que suelen traducirse como amor, misericordia, favor, compasión o afecto. Segundo, el nivel histórico-cultural, atendiendo al pacto, la familia, la hospitalidad, la justicia social, el honor y la vergüenza, así como el mundo grecorromano del primer siglo. Tercero, el nivel canónico, observando cómo el Antiguo y el Nuevo Testamento se iluminan mutuamente. Cuarto, el nivel teológico, preguntando qué revela el amor acerca del carácter de Dios, de la obediencia humana y de la comunidad de fe.

Este documento distingue entre hechos documentados, interpretaciones históricas, tradición cristiana posterior y afirmaciones populares no comprobables. En temas debatidos se presentan las posturas principales sin tomar partido apresuradamente. Cuando una conclusión tenga mejor apoyo bíblico o histórico, se indicará; cuando un asunto no pueda saberse con certeza, se dirá claramente.

Nota de método En este estudio, “amor bíblico” no significa ausencia de emoción, sino amor definido por el carácter de Dios, expresado en fidelidad, verdad, justicia, misericordia, obediencia y entrega concreta. La emoción puede acompañarlo, pero no lo agota.

Alcance y límites

  • Alcance bíblico: se consideran textos clave de la Ley, Profetas, Escritos, Evangelios, cartas paulinas y escritos joánicos.
  • Alcance histórico: se ubican los textos dentro del antiguo Israel, el judaísmo del Segundo Templo, el mundo grecorromano y la recepción cristiana posterior.
  • Límite doctrinal: no se defiende una denominación específica. Se privilegia la evidencia textual y la cautela histórica.
  • Límite de certeza: la fecha exacta de composición de algunos libros bíblicos y el trasfondo preciso de ciertas comunidades cristianas del primer siglo siguen siendo debatidos por los especialistas.

2. Tesis central: el amor bíblico no es sentimentalismo

La tesis central de este estudio es la siguiente: en la Biblia, el amor es una disposición relacional y moral que se expresa en fidelidad activa, obediencia, misericordia, justicia, servicio, sacrificio y búsqueda del bien del otro delante de Dios. No es meramente atracción, emoción intensa, tolerancia ilimitada ni aprobación de todo deseo humano.

El amor bíblico tiene una dimensión afectiva real: Jacob ama a Raquel, Jonatán ama a David, un padre ama a su hijo, el esposo ama a su esposa y el creyente ama a Dios. Sin embargo, la Escritura no reduce el amor al afecto. El amor se prueba en actos: el Dios que ama escoge, libra, corrige, perdona y restaura; el ser humano que ama obedece, socorre, perdona, protege, hace justicia y se entrega.

La tradición popular suele decir que el amor es “un sentimiento”. La Escritura no niega los sentimientos, pero muestra que el amor puede mandarse: “amarás a Jehová tu Dios” y “amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Lo que puede ser mandado no es una simple sensación involuntaria. El mandato bíblico apunta a una lealtad integral que compromete corazón, voluntad, cuerpo, bienes, tiempo y conducta.

La gran diferencia entre la idea moderna y la idea bíblica es que la modernidad tiende a centrar el amor en la experiencia subjetiva del individuo, mientras la Escritura lo centra en Dios y en la responsabilidad ante el prójimo. Por eso el amor puede alegrarse, llorar, corregir, soportar, esperar y también confrontar la injusticia.

Definición de trabajo

Definición propuesta Amor, en sentido bíblico-teológico, es la fidelidad activa que busca el bien verdadero del otro conforme al carácter de Dios; nace de la iniciativa divina, se expresa en obediencia y misericordia, y alcanza su máxima revelación en la entrega de Jesucristo.

3. Vocabulario bíblico del amor

El estudio del amor debe comenzar por el vocabulario, pero sin caer en el error de pensar que una palabra posee siempre un solo significado. En hebreo y griego, como en español, el sentido de un término depende del contexto. La misma raíz puede usarse para amor matrimonial, afecto familiar, preferencia, amistad, lealtad política o fidelidad al pacto.

3.1. Términos hebreos principales

TérminoTransliteraciónCampo de significadoEjemplos bíblicos
אָהַב / אַהֲבָהʼahav / ʼahavahAmar, tener afecto, desear, preferir; puede referirse al amor sexual, familiar, de amistad, al prójimo o a Dios.Gn 25:28; 1 S 16:21; Lv 19:18; Dt 6:5; Os 3:1
חֶסֶדḥesed / khésedLealtad misericordiosa, amor fiel, bondad de pacto, fidelidad activa. Difícil de traducir con una sola palabra.Ex 34:6; Sal 136; Os 6:6; Mi 6:8
חֵןḥenFavor, gracia, aceptación benevolente. No siempre equivale a amor, pero pertenece al campo de la benevolencia divina o humana.Gn 6:8; Ex 33:12-17
רַחַם / רַחֲמִיםraḥam / raḥamimCompasión, misericordia entrañable; se relaciona con ternura profunda y compasión activa.Dt 13:17; Is 49:15; Sal 103:13

El verbo ʼahav puede describir amor sexual, amor paternal, amistad, preferencia, apego o compromiso. La amplitud del término impide reducirlo a “amor romántico”. En Levítico 19:18 y 19:34 se aplica al prójimo y al extranjero residente; en Deuteronomio 6:5 se aplica al amor total debido a Dios.

El sustantivo esed es uno de los términos más importantes para entender el amor de Dios en el Antiguo Testamento. Muchas traducciones lo vierten como misericordia, bondad, amor constante, amor fiel, lealtad o benevolencia. Ninguna traducción por sí sola agota su sentido. En numerosos textos, ḥesed no es simple compasión sentimental, sino fidelidad que actúa dentro de una relación de pacto.

El término en señala favor o gracia. No siempre se traduce “amor”, pero ilumina la iniciativa divina: Dios concede favor no porque el ser humano pueda reclamarlo como derecho, sino porque Él decide mostrar gracia. Raamim, por su parte, comunica compasión profunda, una misericordia que no permanece distante ante la fragilidad del otro.

Amar a Dios en un mundo de pactos

En el antiguo Cercano Oriente, el lenguaje de “amar” no siempre significaba emoción privada. En tratados de vasallaje y lealtad política, “amar” al rey podía significar fidelidad, obediencia y no traición. Este trasfondo ayuda a entender por qué Deuteronomio une amor a Dios con obediencia, temor reverente y servicio. Amar a Dios no es solo sentir devoción; es reconocerlo como Señor exclusivo del pacto.

Esto no elimina el afecto, pero impide convertir el amor a Dios en una experiencia espiritual desconectada de la conducta. Deuteronomio 6:5 pide amar a Dios con todo el corazón, toda el alma y todas las fuerzas; Deuteronomio 10:12-13 explica esa respuesta con verbos de caminar, temer, servir y guardar mandamientos. La Escritura presenta el amor como totalidad de lealtad.

3.2. Términos griegos principales

TérminoTransliteraciónUso y cautela interpretativaEjemplos
ἀγαπάω / ἀγάπηagapaō / agapēAmar, amor. En el NT recibe profundo contenido teológico, pero no debe tratarse como una palabra mágica inventada por cristianos.Mt 5:44; Jn 3:16; 1 Co 13; 1 Jn 4:8
φιλέω / φιλίαphileō / philiaAfecto, amistad, aprecio; a veces se solapa con agapaō. No siempre es “inferior” a agapē.Jn 5:20; 11:3; 21:15-17
στοργήstorgēAfecto familiar. El sustantivo no domina el NT; aparecen compuestos como philostorgos y astorgos.Ro 12:10; Ro 1:31; 2 Ti 3:3
ἔρωςerosDeseo amoroso o erótico en griego clásico. El sustantivo no aparece en el Nuevo Testamento, aunque la Biblia sí trata la sexualidad y el amor conyugal.Cantar de los Cantares; 1 Co 7; Ef 5:25

Una idea muy difundida afirma que el griego bíblico tiene palabras perfectamente separadas: agapē para amor divino, philia para amistad, storgē para familia y eros para amor sexual. Esta clasificación puede ser útil como herramienta pedagógica, pero se vuelve engañosa si se presenta como regla absoluta. Los términos se solapan y el contexto decide el sentido.

El Nuevo Testamento usa agapē y agapaō de manera sobresaliente para hablar del amor de Dios, del amor de Cristo y del amor cristiano. Pero la palabra existía antes del cristianismo y no siempre tenía el sentido técnico que después se le atribuyó. El punto central no es que la palabra sea única, sino que la revelación de Cristo llena el término de contenido: amar es buscar el bien del otro conforme a la entrega de Jesús.

El verbo phileō tampoco debe despreciarse como si siempre indicara un amor menor. El Padre “ama” al Hijo con lenguaje de phileō en Juan 5:20, y Jesús ama a Lázaro con ese término en Juan 11:3. Por tanto, no debe construirse una doctrina rígida sobre la diferencia entre agapaō y phileō sin atender al contexto literario.

Cuidado exegético Una palabra bíblica puede tener un campo amplio de significado. El error común es tomar un significado posible y convertirlo en el significado obligatorio en todos los pasajes. El estudio serio pregunta: ¿qué sentido exige este contexto?

4. Cronología histórica del amor en la Biblia

Las fechas de composición de algunos textos bíblicos son debatidas. La siguiente cronología combina fechas históricas ampliamente aceptadas con rangos aproximados usados por la investigación bíblica. Cuando hay debate, se indica de forma prudente.

Fecha aproximadaEvento o contextoImportancia para el tema del amor
c. 1500-1200 a.C. (según cronologías conservadoras) / c. 1200 a.C. en discusiones históricas del éxodoTradiciones fundacionales de Israel: liberación de Egipto, pacto y memoria de haber sido extranjeros.La ética hacia el extranjero se apoya en la memoria de la opresión: “ustedes fueron extranjeros”.
Siglos X-VI a.C.Desarrollo, preservación y edición de tradiciones de la Torá y la historia de Israel; fechas exactas debatidas.Se forman los marcos donde amor a Dios, alianza, santidad y justicia al prójimo se presentan unidos.
Siglos VIII-VI a.C.Profetas como Amós, Oseas, Isaías, Miqueas, Jeremías y Ezequiel denuncian injusticia social e infidelidad espiritual.El amor fiel de Dios y la misericordia exigida al pueblo se contraponen a culto sin justicia.
722 a.C.Caída del reino del norte ante Asiria.Oseas interpreta la tragedia con lenguaje matrimonial y paternal: amor fiel de Dios frente a infidelidad de Israel.
586 a.C.Caída de Jerusalén y exilio babilónico.Jeremías y Ezequiel enfrentan el dolor nacional con promesas de restauración, nuevo corazón y fidelidad divina.
539-515 a.C.Retorno persa y reconstrucción del templo.La comunidad posexílica reevalúa identidad, santidad, misericordia y fidelidad al pacto.
Siglos III-II a.C.Traducción griega de las Escrituras hebreas, conocida como Septuaginta.La traducción de términos hebreos de amor y fidelidad al griego prepara el vocabulario usado por los autores del NT.
Siglos II a.C.-I d.C.Judaísmo del Segundo Templo: diversidad de grupos, literatura sapiencial, apocalíptica y comunidades como Qumrán.Se intensifican debates sobre pureza, comunidad, enemigos, justicia y fidelidad a Dios.
c. 30 d.C.Ministerio, muerte y resurrección de Jesús.Jesús centra la Ley en el amor a Dios y al prójimo, manda amar al enemigo y encarna el amor en su entrega.
c. 49-60 d.C.Primeras cartas paulinas, probablemente antes de la redacción final de los Evangelios.Pablo presenta el amor como fruto del Espíritu, cumplimiento de la Ley y camino superior en la iglesia.
c. 65-100 d.C. (rangos debatidos)Composición y circulación de los Evangelios y escritos joánicos.El mandamiento nuevo y la afirmación “Dios es amor” fijan el amor como identidad de la comunidad cristiana.
Siglos II-IV d.C.Padres de la iglesia y consolidación del lenguaje cristiano sobre caridad, amor y comunión.El amor se vincula a martirio, hospitalidad, disciplina, cuidado de pobres y teología trinitaria.
354-430 d.C.Vida de Agustín de Hipona.Su reflexión sobre el amor ordenado influye profundamente en la tradición occidental.
1517 d.C. en adelanteReforma protestante y debates sobre fe, obras y caridad.Se reexamina la relación entre amor, gracia, obediencia y justificación.
1930-1936 / 1953Anders Nygren publica *Agape and Eros*; la versión inglesa completa aparece en 1953.Su contraste entre agape y eros influye mucho, pero también recibe críticas por simplificar la historia del concepto.
1960C. S. Lewis publica *The Four Loves*.Populariza una clasificación de amores que puede ayudar, aunque no debe imponerse como esquema exegético rígido.
1947-1956; publicación amplia hasta 2001Descubrimiento y publicación de los Rollos del Mar Muerto.Iluminan el judaísmo del Segundo Templo y ayudan a contextualizar debates sobre comunidad, pureza y amor/odio sectario.

5. El amor en el Antiguo Testamento

5.1. Amor humano: sexual, familiar, amistoso y social

El Antiguo Testamento no presenta una visión plana del amor humano. Habla de deseo conyugal, afecto de padres e hijos, amistad, lealtad política, amor al prójimo y cuidado del vulnerable. La misma raíz hebrea ʼahav puede aparecer en contextos muy distintos. Esto obliga a interpretar cada pasaje según su género literario, situación y propósito teológico.

El amor sexual y conyugal aparece con fuerza en Cantar de los Cantares, donde la atracción y el deseo se expresan en poesía. Este libro ha sido leído de manera literal, alegórica y tipológica. Históricamente, la lectura literal reconoce la celebración del amor humano dentro de la creación; la lectura alegórica ha visto en el libro una imagen del amor entre Dios e Israel o entre Cristo y la iglesia. Ambas tradiciones han existido, pero no deben confundirse: una cosa es el sentido literario y otra la aplicación teológica posterior.

El amor familiar puede verse en narrativas como el afecto preferencial de Isaac por Esaú y de Rebeca por Jacob, lo cual muestra que el amor humano también puede estar mezclado con favoritismo, conflicto y consecuencias dolorosas. La Biblia no idealiza todos los amores humanos; los muestra con realismo. El amor puede ser noble, pero también puede ser desordenado si se aparta de justicia y verdad.

La amistad aparece de forma notable en la relación entre David y Jonatán. La Escritura presenta una lealtad profunda que trasciende conveniencias políticas. En un contexto monárquico, donde Jonatán podría haber visto a David como rival, su amor se expresa en alianza, protección y renuncia. La amistad bíblica no es mero gusto compartido; puede implicar fidelidad costosa.

5.2. Amar a Dios: el corazón del pacto

Deuteronomio 6:4-5, conocido en la tradición judía como el Shemá, ocupa un lugar central: Israel debe escuchar que el Señor es uno y debe amarlo con todo el corazón, toda el alma y todas las fuerzas. Este amor no se limita a devoción privada; se transmite a los hijos, se recuerda en el camino, se escribe, se repite y se vive. El amor a Dios estructura la vida doméstica, social y comunitaria.

En Deuteronomio, amar a Dios está unido a obedecer sus mandamientos. Esto no significa que el amor sea legalismo. Significa que la alianza bíblica no separa relación y conducta. Dios no pide un amor verbal que conviva con idolatría, injusticia o indiferencia. La profesión de amor debe hacerse visible en fidelidad.

Los Salmos muestran que el amor a Dios también se expresa en adoración, anhelo y confianza. El creyente puede decir que ama al Señor porque Él escucha, salva, sostiene y es la porción verdadera de su pueblo. En esta dimensión, la obediencia no es fría obligación; es respuesta agradecida a la misericordia recibida.

5.3. El amor de Dios: elección, misericordia y fidelidad

El amor de Dios en el Antiguo Testamento se expresa muchas veces más por sus actos que por una declaración abstracta. Dios ama eligiendo, liberando, guiando, perdonando, corrigiendo y restaurando. Deuteronomio 7 insiste en que la elección de Israel no se debe a grandeza numérica ni mérito nacional, sino a la iniciativa fiel de Dios.

Aquí aparece una tensión importante: el amor de Dios es gratuito, pero no es indiferente a la justicia. Dios ama a su pueblo y precisamente por eso lo corrige. El amor bíblico no se opone a la santidad; la presupone. Oseas, Jeremías y Ezequiel usan imágenes de esposo y padre para mostrar tanto la fidelidad divina como la infidelidad de Israel. El lenguaje puede ser duro, pero su propósito es revelar la gravedad de la traición al pacto y la persistencia de la misericordia divina.

El término ḥesed permite entender esta relación. No se trata de sentimentalismo, sino de amor leal. Dios permanece fiel a su pacto; su amor se muestra en rescate, perdón y paciencia. Al mismo tiempo, ese amor demanda que el pueblo practique misericordia, justicia y fidelidad. Por eso los profetas denuncian el culto vacío cuando el pobre, la viuda, el huérfano o el extranjero son oprimidos.

5.4. Amar al prójimo y al extranjero

Levítico 19:18 manda amar al prójimo como a uno mismo. Dentro del mismo capítulo, Levítico 19:34 extiende una exigencia semejante al extranjero residente. Esto es crucial, porque impide reducir el amor al compatriota inmediato. El extranjero debía ser tratado con dignidad porque Israel conocía por memoria histórica lo que significa ser extranjero y oprimido.

El amor al prójimo en Levítico 19 no aparece aislado. El capítulo incluye justicia en los tribunales, respeto a los padres, cuidado de los pobres mediante prácticas de cosecha, prohibición del robo, la mentira, el fraude, la opresión laboral, la venganza y el rencor. Por tanto, amar al prójimo significa actuar justamente en estructuras concretas de la vida diaria.

La idea moderna de amor suele enfocarse en cercanía emocional. Levítico enfoca conducta: no aprovecharse, no retener salario, no calumniar, no guardar rencor, no pervertir justicia. La prueba del amor es cómo se trata al vulnerable cuando hacerlo cuesta.

5.5. El enemigo en el Antiguo Testamento

El Antiguo Testamento no formula de manera tan explícita como Jesús el mandato “amen a sus enemigos”. Sin embargo, sí ordena acciones de misericordia hacia el enemigo personal. Éxodo 23:4-5 manda devolver el animal perdido del enemigo y ayudar con el animal caído del que aborrece. Proverbios 25:21 llama a dar pan y agua al enemigo necesitado.

Esto muestra una continuidad importante: Jesús no inventa desde cero la misericordia hacia el enemigo, pero sí la lleva a una formulación radical y central. En el Antiguo Testamento se manda hacer bien al enemigo en situaciones concretas; en el Nuevo Testamento Jesús manda amar al enemigo, orar por el perseguidor y reflejar el carácter del Padre que hace salir el sol sobre malos y buenos.

5.6. Los profetas: amor, misericordia y justicia

Los profetas desenmascaran una religión que pretende honrar a Dios mientras abandona el amor al prójimo. Oseas 6:6 declara que Dios desea misericordia más que sacrificio. Isaías 1 reprende asambleas religiosas divorciadas de justicia. Amós denuncia a quienes venden al justo por dinero y oprimen al pobre. Miqueas resume la respuesta humana en hacer justicia, amar misericordia y humillarse ante Dios.

Esta línea profética corrige dos errores. Primero, el error de pensar que el amor es solo afecto privado. Segundo, el error de pensar que la religión puede sustituir la justicia. En la visión profética, el amor fiel a Dios se comprueba en el trato al débil. El culto sin justicia no es amor a Dios; es contradicción.

6. El amor en el Segundo Templo y el mundo grecorromano

6.1. Judaísmo del Segundo Templo

Entre el retorno del exilio y el primer siglo d.C., el judaísmo vivió bajo dominio persa, helenístico y romano. Surgieron diversos grupos y énfasis: escribas, fariseos, saduceos, esenios, movimientos apocalípticos y comunidades locales con distintas prácticas. Este período no fue monolítico. La pregunta por cómo amar a Dios y permanecer fiel al pacto se mezcló con debates sobre pureza, ley, templo, identidad nacional y relación con los gentiles.

Los Rollos del Mar Muerto, descubiertos a partir de 1947 en la región de Qumrán y publicados ampliamente durante el siglo XX, muestran una comunidad con fuerte sentido de elección, disciplina y separación. En algunos textos sectarios se contraponen el amor hacia los hijos de luz y el rechazo hacia los hijos de tinieblas. Esto ayuda a entender que el mandato de Jesús de amar al enemigo no apareció en un vacío, sino en un mundo donde existían fuertes fronteras comunitarias.

Sin embargo, no debe afirmarse que todo el judaísmo del Segundo Templo enseñaba odio al enemigo. Las fuentes son diversas. Hay textos de sabiduría, oración, misericordia y ética social. Lo correcto es hablar de un ambiente plural donde la identidad y la fidelidad a Dios eran temas intensamente debatidos.

6.2. El mundo grecorromano

El Nuevo Testamento fue escrito en griego koiné dentro del Imperio romano. En ese mundo existían conceptos filosóficos y sociales de amistad, beneficencia, reciprocidad, honor, virtud, familia y eros. La amistad, por ejemplo, podía entenderse como relación moral entre iguales, alianza útil o vínculo político. La beneficencia pública podía ganar honor al benefactor. En ese contexto, el amor cristiano se distingue porque llama a servir sin buscar honor y a amar incluso a quienes no pueden devolver el favor.

La palabra agapē no fue inventada por los cristianos, pero el cristianismo primitivo le dio una densidad teológica particular al conectarla con la cruz, el Espíritu y la vida comunitaria. La novedad no está en la existencia del vocablo, sino en el acontecimiento que lo redefine: Dios muestra su amor en Cristo, y la comunidad aprende a amar según esa medida.

7. Jesús y la revelación del amor del Reino

7.1. Jesús resume la Ley en amor a Dios y al prójimo

Cuando Jesús resume la Ley y los Profetas en el amor a Dios y al prójimo, no reduce la ética bíblica a una frase simple; revela su centro. Mateo 22:34-40 une Deuteronomio 6:5 con Levítico 19:18. La vida humana delante de Dios se organiza en dos direcciones inseparables: adoración total a Dios y responsabilidad concreta hacia el prójimo.

Esta síntesis no elimina la Ley, sino que muestra su intención. La Ley no fue dada para producir religiosidad exterior sin amor, sino para formar un pueblo que reflejara el carácter de Dios. Jesús ubica el amor como criterio interpretativo: la obediencia que no ama se vacía; el amor que no obedece se vuelve sentimentalismo.

7.2. El prójimo se ensancha: el samaritano

La parábola del buen samaritano en Lucas 10 responde a una pregunta decisiva: “¿quién es mi prójimo?”. La respuesta de Jesús desplaza el enfoque. El intérprete de la Ley quería delimitar a quién debía amar; Jesús muestra que el verdadero asunto es convertirse en prójimo del necesitado. La identidad étnica, religiosa y social queda subordinada a la misericordia activa.

El impacto de la parábola radica en que el samaritano, considerado por muchos judíos como outsider religioso y étnico, aparece como modelo de compasión. El sacerdote y el levita representan una religiosidad que puede pasar de largo ante el herido. Jesús no niega el culto, pero declara que el amor al prójimo no puede sacrificarse en nombre de pureza, agenda o prestigio.

7.3. Amar al enemigo

En Mateo 5:43-48 Jesús manda amar a los enemigos y orar por los perseguidores. Esta enseñanza es una de las más radicales de la ética cristiana. No significa negar la maldad, permitir abusos ni renunciar a la justicia; significa que el discípulo no puede responder al mal desde venganza, odio o deshumanización.

Jesús fundamenta este amor en el carácter del Padre. Dios da sol y lluvia a justos e injustos. El discípulo, por tanto, debe reflejar una misericordia que no depende de la reciprocidad. Aquí el amor bíblico alcanza una profundidad difícil: busca el bien incluso de quien no lo merece, sin llamar bueno al mal ni abandonar la justicia.

7.4. Amor y prioridad sobre ritualismo

Jesús se coloca en la línea profética al declarar que la misericordia tiene prioridad sobre sacrificios cuando la religión se convierte en dureza. Sana en sábado, toca al impuro, come con pecadores y reprende a quienes usan la ley para evitar la compasión. Esto no significa desprecio por la santidad; significa que la santidad de Dios no es frialdad ritual, sino vida restauradora.

Mateo 5:23-24 muestra que la reconciliación con el hermano tiene prioridad incluso antes de presentar una ofrenda. La adoración no puede usarse para esconder relaciones rotas, injusticia o rencor. El amor bíblico exige llevar la verdad al altar y la misericordia a la calle.

7.5. Jesús como modelo y medida del amor

El amor de Jesús no es únicamente enseñanza; es vida entregada. Juan 10 presenta al buen pastor que da su vida por las ovejas. Juan 13 muestra al Maestro lavando los pies de sus discípulos, incluso en la noche de traición. Juan 15 declara que no hay mayor amor que poner la vida por los amigos.

La cruz es la medida definitiva del amor cristiano. No porque el sufrimiento en sí mismo sea bueno, sino porque en la entrega voluntaria de Cristo se revela el amor redentor de Dios. Jesús ama sirviendo, perdonando, confrontando, obedeciendo al Padre y entregándose por los pecadores. Todo uso cristiano de la palabra amor debe ser examinado a la luz de esa entrega.

8. Pablo: el amor como cumplimiento de la Ley y fruto del Espíritu

8.1. El amor revelado en la cruz

Pablo interpreta la muerte de Cristo como manifestación del amor de Dios. Romanos 5:8 enseña que Dios muestra su amor en que Cristo murió por pecadores. La iniciativa es divina: el amor no responde a la belleza moral del ser humano, sino que actúa para salvar al indigno. Aquí aparece el carácter redentor del amor bíblico.

En Gálatas 2:20, Pablo personaliza esa verdad: el Hijo de Dios “me amó” y se entregó. La doctrina no es abstracta. La vida del creyente se reordena porque ha sido alcanzada por un amor que precede su obediencia. La obediencia cristiana no compra amor; responde al amor recibido.

8.2. Amor y cumplimiento de la Ley

Romanos 13:8-10 y Gálatas 5:13-14 enseñan que el amor cumple la Ley. Esto no significa que el amor sea una licencia para ignorar la voluntad de Dios. Significa que la intención moral de los mandamientos se realiza cuando el creyente busca el bien del prójimo. Quien ama no usa su libertad para destruir, explotar, engañar o dominar.

Pablo combate dos errores opuestos: legalismo sin amor y libertad sin amor. En ambos casos, el prójimo queda dañado. El amor cristiano es la forma que toma la libertad cuando es gobernada por el Espíritu.

8.3. 1 Corintios 13 en su contexto original

1 Corintios 13 es uno de los pasajes más citados en bodas, pero su contexto original no es una ceremonia matrimonial. Pablo escribe a una iglesia dividida, competitiva y fascinada con dones espirituales visibles. El “camino más excelente” no es una poesía romántica, sino una corrección pastoral: sin amor, la elocuencia, el conocimiento, la fe extraordinaria, la generosidad visible e incluso el sacrificio pierden su valor.

El amor en 1 Corintios 13 es paciente, bondadoso, no envidioso, no jactancioso, no arrogante, no egoísta, no rencoroso y no se alegra de la injusticia. Esta descripción revela que el amor cristiano es una virtud comunitaria. Se prueba en cómo los creyentes usan sus dones, tratan a los débiles, manejan conflictos y buscan la edificación de otros.

La aplicación matrimonial del pasaje puede ser legítima si se reconoce que es una aplicación secundaria. Presentarlo como si Pablo hubiera escrito principalmente una lectura de bodas es históricamente incorrecto. El texto confronta primero a la iglesia: una congregación puede ser carismática y aun así carecer de amor.

8.4. Amor como fruto del Espíritu

Gálatas 5 coloca el amor al inicio del fruto del Espíritu. Esto es significativo: el amor no es simplemente una decisión humana aislada, sino una obra producida por el Espíritu en quienes pertenecen a Cristo. La carne busca rivalidad, celos, divisiones y deseos egoístas; el Espíritu produce amor, gozo, paz, paciencia, benignidad y dominio propio.

El amor cristiano, entonces, no puede reducirse a ética natural. Tiene raíz pneumatológica: surge de la vida nueva. Por eso la iglesia no solo enseña amor; debe depender del Espíritu para practicarlo.

9. Juan: “Dios es amor” y la prueba comunitaria

9.1. La afirmación “Dios es amor”

Primera de Juan declara dos veces que Dios es amor. Esta afirmación no debe aislarse del resto de la Escritura. No significa que “amor” sea una idea humana superior a Dios por la cual juzgamos a Dios. Significa que el Dios revelado en Jesucristo es, en su propio ser y acción, fuente de amor redentor.

Juan no dice “el amor es Dios”, como si cualquier experiencia humana llamada amor revelara automáticamente a Dios. Dice “Dios es amor”. El orden importa. Dios define el amor; no el amor cultural define a Dios. La prueba de ese amor es histórica: Dios envió a su Hijo para que vivamos por medio de Él.

9.2. Amor y verdad

Los escritos joánicos unen amor y verdad. La comunidad debe amarse, pero también confesar correctamente a Cristo. Primera de Juan no permite separar amor fraternal de fidelidad doctrinal. El amor no es indiferencia a la verdad, y la verdad no autoriza dureza sin amor.

Esta tensión es clave para la iglesia contemporánea. Hay quienes usan la verdad para justificar crueldad; otros usan el amor para negar obediencia o discernimiento. Juan rechaza ambas rutas. El amor nacido de Dios se ve en obras concretas hacia el hermano y en confesión fiel de Jesucristo.

9.3. Amor como evidencia de vida nueva

Para Juan, el amor al hermano es una señal de haber pasado de muerte a vida. No se trata de salvación por obras, sino de evidencia espiritual. Quien ha sido amado por Dios no puede vivir indiferente ante el hermano en necesidad. La fe que se expresa solo en palabras y cierra el corazón ante la necesidad queda desenmascarada.

El mandamiento nuevo de Juan 13:34-35 da identidad pública a los discípulos: serán conocidos por el amor entre ellos. Esto no significa que la iglesia sea perfecta, sino que el amor debe ser su marca visible. Donde la comunidad cristiana normaliza odio, abuso, explotación o indiferencia, traiciona su señal distintiva.

10. Hechos documentados, interpretaciones, tradiciones y afirmaciones no comprobables

CategoríaEjemplosEvaluación
Hechos textuales documentadosLa Biblia manda amar a Dios, al prójimo y al extranjero; Jesús manda amar al enemigo; Pablo presenta el amor como cumplimiento de la Ley; 1 Juan afirma que Dios es amor.Estos puntos están directamente sustentados por textos bíblicos específicos.
Hechos históricos ampliamente aceptadosLas cartas paulinas son de los documentos cristianos más tempranos; la Septuaginta antecede al NT; los Rollos del Mar Muerto fueron descubiertos desde 1947 y ayudan a contextualizar el judaísmo del Segundo Templo.El detalle exacto de fechas puede variar, pero el marco histórico general está bien documentado.
Interpretaciones históricasEl lenguaje de amor en Deuteronomio puede relacionarse con lenguaje de lealtad en tratados del antiguo Cercano Oriente; el buen samaritano confronta límites identitarios del prójimo.Interpretaciones fuertes y útiles, aunque deben presentarse como análisis histórico-literario, no como “prueba matemática”.
Tradición cristiana posteriorClasificación popular de cuatro amores; uso de 1 Corintios 13 en bodas; lectura alegórica de Cantar de los Cantares.Puede tener valor pastoral o pedagógico, pero no siempre representa el sentido original del texto.
Afirmaciones no comprobables o simplificaciones“Agapē siempre significa amor incondicional”; “el AT no habla de amor”; “amor significa aprobar todo”; “Jesús eliminó la justicia al enseñar amor”.No están bien sustentadas y deben corregirse con exégesis cuidadosa.

11. Controversias históricas y teológicas

11.1. ¿Es el amor de Dios incondicional?

La frase “amor incondicional” es común en predicación moderna, pero no aparece como fórmula bíblica. Puede ser útil si significa que Dios inicia su amor sin que el pecador lo merezca. Romanos 5:8 sostiene precisamente que Cristo murió por pecadores. En ese sentido, el amor redentor de Dios no nace del mérito humano.

Pero la frase se vuelve peligrosa si se usa para sugerir que Dios no llama al arrepentimiento, no corrige, no juzga o no demanda respuesta. La Escritura presenta un amor gratuito que transforma y exige fidelidad. Dios ama primero, pero su amor no deja intacta la rebelión.

11.2. ¿Agapē es superior a todos los otros amores?

La tradición cristiana ha usado agapē para hablar del amor divino y sacrificial. Ese uso es legítimo dentro de muchos textos del Nuevo Testamento. Sin embargo, afirmar que agapē siempre significa amor divino y que philia siempre significa amor inferior es una simplificación. En Juan, ambos verbos pueden referirse a relaciones elevadas.

La postura más equilibrada es esta: el Nuevo Testamento utiliza agapē de forma privilegiada para expresar el amor revelado en Cristo, pero el significado depende del contexto. La riqueza teológica no reside en una magia etimológica, sino en el uso canónico del término dentro de la historia de salvación.

11.3. Amor y justicia: ¿opuestos o inseparables?

Una controversia moderna contrapone amor y justicia: si Dios ama, no juzga; si juzga, no ama. La Biblia no acepta esa oposición. El amor de Dios es santo; la justicia de Dios no es crueldad. Precisamente porque Dios ama, confronta aquello que destruye a sus criaturas y corrompe a su pueblo.

Los profetas muestran que Dios aborrece la opresión porque ama la justicia. Jesús muestra compasión y también reprende hipocresía. Pablo habla del amor que no se goza de la injusticia. Juan une amor y verdad. La evidencia bíblica favorece la postura de que amor y justicia son inseparables en el carácter de Dios.

11.4. Amor al enemigo y defensa del inocente

Otra controversia surge al interpretar el amor al enemigo como pasividad ante el abuso. El mandato de Jesús prohíbe venganza personal y odio, pero no exige que el inocente permanezca expuesto al daño sin buscar protección. Amar al enemigo puede incluir orar por su arrepentimiento, negarse a deshumanizarlo y no pagar mal por mal; no exige encubrir delitos ni abandonar a las víctimas.

El amor bíblico busca el bien verdadero. A veces ese bien requiere perdón; a veces requiere límites; a veces requiere disciplina; a veces requiere justicia pública. Confundir amor con permisividad destruye la verdad bíblica del amor.

11.5. Elección, universalidad y particularidad del amor de Dios

La Biblia habla del cuidado de Dios por toda la creación y, al mismo tiempo, de un amor particular hacia su pueblo. El Antiguo Testamento destaca la elección de Israel; el Nuevo Testamento proclama que Dios ama al mundo y que en Cristo la bendición se extiende a las naciones. Diferentes tradiciones teológicas explican esta tensión de formas distintas.

Una presentación equilibrada debe reconocer ambos polos: Dios muestra benevolencia general hacia sus criaturas y amor redentor en su acción salvadora. Debe evitarse tanto la idea de un amor universal que no salva ni transforma, como la idea de una elección que niega la amplitud de la misericordia divina revelada en Cristo.

12. Mitos comunes que deben aclararse

Mito 1: “El amor bíblico es solamente un sentimiento”

La Biblia incluye afecto, pero manda amar. Esto muestra que el amor bíblico incluye voluntad, obediencia y acción concreta.

Mito 2: “El Antiguo Testamento es ley y juicio; el Nuevo Testamento es amor”

El Antiguo Testamento revela abundantemente la misericordia y fidelidad de Dios, y el Nuevo Testamento también habla de juicio, disciplina y santidad.

Mito 3: “Agapē siempre significa amor incondicional”

El término es importante, pero su significado depende del contexto. La idea de amor gratuito se sostiene por la teología del texto, no por una definición fija en todos los usos.

Mito 4: “Philia es un amor inferior”

El NT usa phileō para relaciones nobles, incluyendo el amor del Padre por el Hijo y el afecto de Jesús por Lázaro.

Mito 5: “El eros es el amor bíblico de pareja en el NT”

El sustantivo eros no aparece en el NT. La Biblia sí habla de sexualidad y matrimonio, pero no debe afirmarse que eros sea una categoría neotestamentaria.

Mito 6: “Amar al prójimo significa aprobar todo lo que el prójimo desea”

El amor busca el bien verdadero delante de Dios. Puede acompañar, perdonar y servir, pero no llama bueno a lo que destruye.

Mito 7: “Amar al enemigo significa no poner límites”

Jesús prohíbe odio y venganza, pero la Escritura también protege al inocente y llama a practicar justicia.

Mito 8: “1 Corintios 13 fue escrito para bodas”

Su uso en bodas puede ser edificante, pero el contexto original es una iglesia dividida que necesitaba aprender a usar sus dones con amor.

Mito 9: “La clasificación de cuatro amores viene directamente de la Biblia”

La clasificación fue popularizada en la cultura cristiana moderna, especialmente por C. S. Lewis; puede ayudar, pero no debe imponerse como esquema exegético rígido.

Mito 10: “Dios es amor significa que cualquier amor humano revela a Dios”

Juan afirma que Dios es amor, no que todo lo llamado amor sea Dios. Dios define el amor por medio de Cristo.

13. Legado e influencia posterior

13.1. Iglesia primitiva

La iglesia primitiva entendió el amor como marca de identidad comunitaria. El cuidado de viudas, huérfanos, pobres, enfermos y presos se convirtió en testimonio público. Los cristianos no solo predicaban una doctrina del amor; organizaron prácticas de hospitalidad, ayuda mutua y servicio que llamaron la atención del mundo romano.

También hubo tensiones. La iglesia tuvo que discernir cómo amar manteniendo disciplina, cómo recibir al pecador arrepentido, cómo tratar herejías, cómo cuidar a los débiles y cómo enfrentar persecución sin devolver violencia. El amor no eliminó conflictos; ofreció un criterio para vivirlos delante de Cristo.

13.2. Agustín y el amor ordenado

Agustín de Hipona influyó profundamente al hablar del amor ordenado. Para él, el problema humano no es solo falta de amor, sino amor desordenado: amar lo inferior como supremo, usar a Dios para fines humanos o amar al prójimo sin referencia al Creador. Esta intuición sigue siendo útil: no todo amor intenso es santo; el amor debe ordenarse hacia Dios.

La tradición agustiniana ayudó a la iglesia occidental a pensar la relación entre deseo, voluntad, gracia y comunión. También preparó debates posteriores sobre caridad, virtud y vida cristiana.

13.3. Edad Media, Reforma y modernidad

En la Edad Media, la caridad fue tratada como virtud teologal y como forma de vida cristiana. Instituciones de ayuda, hospitales, monasterios y obras de misericordia se desarrollaron bajo esa visión, aunque también se mezclaron con sistemas religiosos y sociales complejos.

La Reforma protestante enfatizó que el ser humano no es justificado por obras de amor, sino por la gracia de Dios mediante la fe. Sin embargo, los reformadores no negaron la necesidad del amor; insistieron en que las buenas obras son fruto de la fe verdadera, no su fundamento meritorio. Así, amor y gracia fueron reubicados dentro de la doctrina de la justificación.

En la modernidad, el amor fue cada vez más psicologizado y romantizado. La cultura popular lo asocia con autenticidad emocional, deseo individual o tolerancia. Esta herencia afecta cómo muchas personas leen la Biblia. El desafío actual es recuperar una comprensión bíblica que incluya afecto, pero que no abandone verdad, pacto, obediencia y sacrificio.

13.4. Influencia cultural contemporánea

Pocas palabras cristianas han sido tan citadas y tan vaciadas como “amor”. Se usa para campañas sociales, relaciones románticas, discursos religiosos, terapias, política, arte y entretenimiento. Esa amplitud muestra su poder, pero también su vulnerabilidad a la manipulación. Cuando todo se llama amor, el término necesita ser examinado por la Escritura.

El legado bíblico del amor sigue teniendo fuerza pública: dignidad del vulnerable, cuidado del extranjero, perdón, reconciliación, hospitalidad, misericordia, fidelidad matrimonial, comunidad, servicio y defensa del oprimido. Sin embargo, ese legado se distorsiona cuando se separa de Cristo y de la santidad de Dios.

14. Síntesis doctrinal

14.1. Características del amor revelado en la Escritura

CaracterísticaExplicación bíblicaCorrección a errores comunes
PersonalDios ama y llama a amar en relaciones concretas: Dios, prójimo, extranjero, enemigo, hermano.El amor no es una energía impersonal.
VoluntarioPuede mandarse y practicarse aun cuando la emoción fluctúa.No se reduce a sentimiento.
Fiel al pactoDios persevera en ḥesed; el pueblo responde con fidelidad.No es capricho emocional.
JustoSe alegra con la verdad y no con la injusticia.No aprueba todo.
MisericordiosoSocorre al pobre, perdona, restaura y busca al perdido.No es dureza religiosa.
Exclusivo hacia DiosEl amor a Dios exige lealtad total y rechaza idolatría.No se puede amar a Dios y servir a otro señor.
ConcretoSe expresa en obras, servicio, hospitalidad, generosidad y reconciliación.No basta con palabras.
RedentorAlcanza su cumbre en la entrega de Cristo.No es mera ética humanitaria.

14.2. Implicaciones para la iglesia

  • La iglesia debe enseñar el amor con Biblia abierta. No basta repetir frases bonitas; se necesita formar criterio bíblico.
  • La iglesia debe practicar justicia como expresión de amor. La misericordia hacia pobres, extranjeros, heridos y débiles no es tema secundario.
  • La iglesia debe corregir sin perder ternura. La verdad sin amor puede volverse violencia; el amor sin verdad puede volverse engaño.
  • La iglesia debe evaluar sus dones por su amor. Talento, conocimiento, influencia o actividad religiosa no sustituyen el fruto del Espíritu.
  • La iglesia debe recuperar el amor al enemigo sin romantizar el abuso. Orar, perdonar y no vengarse no significa encubrir maldad ni abandonar a las víctimas.
  • La iglesia debe distinguir tradición de Escritura. Hay tradiciones útiles, pero ninguna debe imponerse como si fuera el sentido original del texto bíblico.

14.3. Preguntas de estudio para grupos

  1. ¿En qué maneras la cultura moderna ha definido el amor de forma distinta a la Escritura?
  2. ¿Qué diferencia hay entre amar a Dios verbalmente y amarlo con todo el corazón, alma y fuerzas?
  3. ¿Cómo corrige Levítico 19 la idea de que el amor al prójimo es solo sentimiento?
  4. ¿Qué significa amar al extranjero en un contexto bíblico y qué principios pueden aplicarse hoy?
  5. ¿Por qué Jesús conecta el amor al enemigo con el carácter del Padre?
  6. ¿Qué problemas de la iglesia de Corinto hacen que 1 Corintios 13 sea más confrontativo que romántico?
  7. ¿Cómo se puede unir amor y verdad sin caer en dureza ni permisividad?
  8. ¿Qué mitos sobre el amor hemos escuchado en la iglesia y cómo los responderíamos bíblicamente?

15. Conclusión reflexiva

La Biblia no permite que el amor sea reducido a emoción, deseo, tolerancia o discurso religioso. El amor bíblico nace en Dios, se revela en sus actos de misericordia y fidelidad, se manda como respuesta total del ser humano, se concreta en justicia hacia el prójimo y alcanza su cumbre en la cruz de Cristo.

El Antiguo Testamento muestra que amar a Dios implica lealtad de pacto y que amar al prójimo incluye justicia concreta, cuidado del vulnerable y dignidad del extranjero. Los profetas declaran que el culto sin misericordia es una contradicción. Jesús no abandona esa línea; la lleva a plenitud. Resume la Ley en amor, ensancha la noción de prójimo, manda amar al enemigo y entrega su vida como medida del amor verdadero.

Pablo enseña que el amor cumple la Ley y que sin amor los dones más impresionantes se vuelven ruido. Juan declara que Dios es amor, pero no permite separar esa afirmación de la verdad de Cristo ni de la responsabilidad concreta hacia el hermano. La iglesia, por tanto, no puede predicar amor mientras practica indiferencia, abuso, vanidad espiritual o injusticia.

La verdad bíblica del amor es más profunda que las tradiciones impuestas y más exigente que los sentimentalismos modernos. Amar bíblicamente es responder al Dios que amó primero; es vivir con fidelidad, misericordia, justicia y sacrificio; es buscar el bien verdadero del otro sin traicionar la verdad; es permitir que el Espíritu forme en la comunidad el carácter de Cristo.

Por eso la pregunta “¿qué es el amor?” no se responde mirando primero al corazón humano, sino mirando al Dios revelado en la Escritura. El amor es lo que Dios es, lo que Dios hace, lo que Cristo encarna y lo que el Espíritu produce en quienes han sido alcanzados por la gracia.

16. Bibliografía y fuentes recomendadas

Textos bíblicos y herramientas primarias

  • Biblia Hebraica Stuttgartensia. Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft.
  • Nestle-Aland. Novum Testamentum Graece, 28.ª edición. Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft.
  • Rahlfs, Alfred, y Robert Hanhart, eds. Septuaginta. Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft.
  • Brown, Francis; Driver, S. R.; Briggs, Charles A. The Brown-Driver-Briggs Hebrew and English Lexicon. Peabody: Hendrickson.
  • Koehler, Ludwig; Baumgartner, Walter. The Hebrew and Aramaic Lexicon of the Old Testament. Leiden: Brill.
  • Danker, Frederick W., ed. A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature (BDAG). Chicago: University of Chicago Press.
  • Louw, Johannes P., y Eugene A. Nida. Greek-English Lexicon of the New Testament Based on Semantic Domains. New York: United Bible Societies.

Recursos académicos y de consulta en línea

  • Bible Odyssey / Society of Biblical Literature. Artículos consultivos sobre amor, 1 Corintios 13, Levítico 19, Deuteronomio, escritos paulinos y comunidad joánica.
  • Enter the Bible / Luther Seminary. Entrada sobre Levítico 17-27 y el Código de Santidad.
  • Stanford Encyclopedia of Philosophy. Entrada “Love”, para distinguir discusiones filosóficas sobre eros, agape y philia.
  • Israel Antiquities Authority, Dead Sea Scrolls Digital Library. Secciones sobre descubrimiento, publicación y contexto de los Rollos del Mar Muerto.
  • BibleProject. Estudios visuales y léxicos sobre esed, Shemá y agapē. Útiles como recurso pedagógico, no sustituyen léxicos académicos.

Pasajes bíblicos clave para estudio

Génesis 25:28; Levítico 19:18, 33-34; Deuteronomio 6:4-5; 7:7-9; 10:12-19; Éxodo 23:4-5; Proverbios 25:21-22; Salmos 18; 40; 86; 103; 136; Cantar de los Cantares; Isaías 1:10-17; 54:5-8; Jeremías 31:3; Ezequiel 16; Oseas 2; 6:6; Amós 2:6-8; Miqueas 6:8; Mateo 5:38-48; 7:12; 22:34-40; Lucas 10:25-37; Juan 3:16; 10:11; 13:34-35; 15:13; Romanos 5:5-8; 8:31-39; 13:8-10; 1 Corintios 13; Gálatas 2:20; 5:13-23; Efesios 5:25; Colosenses 3:12-14; Tito 3:4-7; 1 Juan 3:11-18; 4:7-21.

¿Qué es el Amor?

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