Cambiemos de Color

Nuestra identidad también se refleja en los colores

Los seres humanos tenemos una gran variedad de gustos los cuales ayudan a identificar nuestra personalidad, estado de ánimo, carácter y algunas veces hasta nuestra cultura y están representados en lo que comemos, calzamos, vestimos, en el carro que tenemos (si lo tenemos) y también en la casa donde vivimos están nuestros gustos representados por los que ponemos en ella y en lo que nos identifica como personas, comunidades, pueblos, ciudades y países.

Entre las cosas que nos gustan y que nos diferencian de los demás son los colores que nos gustan. Como ya mencionamos antes estos reflejan nuestra personalidad, estado de ánimo y carácter entre otras cosas.

Dios también tiene un lenguaje de colores

Dios, quien fue el creador de lo visible e invisible; también tiene gustos en los colores. La magnificencia de la creación está llena de miles y millones de colores, tantos que no se les puede dar un nombre a todos, sino que quienes trabajan con artes y diseños en gran escala los identifican por números.

A Dios le plació, a través del sacrificio de su Hijo Jesucristo, darnos una vestidura de gala y esta vestidura se distingue por su color: el blanco. La Biblia enseña que cuando una persona se convierte al evangelio ya no solamente es creación de Dios, sino hijo de Dios, y como tal tiene la necesidad de cambiar muchas cosas.

La vestidura blanca del creyente

Ejemplo: Cuando una persona es invitada al palacio de un rey, debe ser vestida adecuadamente no solo para la ocasión, sino también para hallar gracia delante del rey. Esto implica que el estilo y los colores de la vestidura sean adecuados para el gusto del rey.

El llamado a la santidad

El color blanco se distingue por la inocencia, el bien, la santidad y la pureza.

Levítico 20:26:
“Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo…”

En resumen, la palabra santo significa “apartado”, apartado para Dios.

Apartados para un propósito

Cuando vamos a la tienda y compramos un utensilio, podemos decidir usarlo para alimentar al perro o para uso exclusivo dentro de la casa. Una vez que se aparta para un propósito específico, deja de utilizarse para otro. Así sucede con la vida del creyente: Dios nos aparta para Él.

Cambiar de color es cambiar de vida

La persona que desea agradar a Dios debe apartarse para un propósito específico. De manera alegórica, podemos decir que cambia de color.

Isaías 1:18:
“Si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos…”

La sangre que marcó la diferencia

Éxodo 12 relata la Pascua y cómo la sangre del cordero fue la señal para preservar la vida de los primogénitos de Israel.

Éxodo 12:12-13.

Dos enseñanzas fundamentales de la Pascua

1. El cordero debía ser sin defecto (Éxodo 12:5).

2. La sangre debía colocarse sobre los postes y el dintel de la puerta (Éxodo 12:7).

El Cordero señalado desde el principio

El cordero pascual apuntaba proféticamente a Jesucristo.

• Isaías 53:5
• Apocalipsis 5:9

¡El Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!

La sangre del nuevo pacto

Mateo 26:28 enseña que la sangre de Cristo fue derramada para remisión de los pecados.

Solamente por medio del sacrificio de Cristo podemos acercarnos al Padre (Romanos 3:23; Romanos 5:8).

¿Cómo recibe el hombre esta salvación?

Romanos 10:8-10 explica que la salvación se recibe creyendo con el corazón y confesando con la boca que Jesús es el Señor.

¿Es suficiente solamente creer?

Marcos 16:15-16 nos recuerda la importancia de creer y ser bautizados dentro del llamado del evangelio.

El verdadero significado del bautismo

Jesús utilizó ejemplos cotidianos para explicar verdades espirituales. El bautismo era uno de ellos.

Bautizar también significaba cambiar de color

La palabra griega baptizo también era utilizada para describir el proceso de teñir una tela, sumergiéndola hasta que cambiara completamente de color.

Esta ilustración armoniza perfectamente con Isaías 1:18 y con la transformación que Dios produce en la vida del creyente.

Vivamos vestidos del color del Reino

Dios ya hizo todo por medio de Cristo. Ahora nos corresponde recibir ese regalo y vivir conforme a la nueva identidad que Él nos ha dado.

Una nueva identidad en Cristo

1 Pedro 2:9-10:
“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa…”

Reflexión final

Si nosotros somos linaje escogido, real sacerdocio, nación santa y pueblo adquirido por Dios con un propósito específico, ¿qué color deberíamos usar?

¿Qué dices? ¿Cambiamos de color?

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